El sistema de control de presión para recipientes es ideal para mantener una presión definida en recipientes que contienen aire, nitrógeno u otros gases, con el fin de proteger el producto en procesos cerrados y, especialmente, en aplicaciones higiénicas. Ejemplos de aplicación: gasificación (inertización con gas), control de los procesos de fermentación, transporte de medios especiales (llenado por tiempo-presión, depósitos intermedios) y mucho más. Dos válvulas reguladoras trabajan juntas en combinación con un transmisor de presión en un circuito de control cerrado. El objetivo es mantener una presión constante en los recipientes durante el llenado y vaciado o durante los procesos de fermentación.
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